Hace pocos meses tomé una hoja en blanco para guiarme, por medio de una metodología probada, en una introspección personal.
Con el único propósito de fortalecer mi idea de vida, decidí simplemente permitirme el hecho de plasmar en una hoja mis sueños, mis expectativas, mis esperanzas.
La sorpresa llegó a mi en el momento en el que por primera vez, no pude. No encontraba absolutamente NADA que pudiese llenar esa hoja. Ni una sola cosa. A pesar de tener una vida «soñada» por muchos. Ser empresaria a mi corta edad, tener un equipo sólido y talentoso a cargo, una familia hermosa, una hija absolutamente maravillosa, un esposo fiel y enamorado, una mascota, un espacio en el campo, una experiencia en el extranjero, en fin. Innumerables bondades, aparentemente NADA me movía el piso. Nada me emocionaba, nada que poner allí en ese espacio en blanco bajo la palabra SUEÑOS.
Sumado a esa sensación de vacío futuro, tuve una experiencia de salud que me invitó durante poco más de una semana a pensarme en un escenario de muerte. Fue, sin lugar a dudas, una llamada de alerta, un despertador, un doloroso despertador. Porque ahí, pensando qué sería de mi realidad sin mí, de lo mucho que no quería que se acabara, aún así, reinaba en mí la desesperanza, el vacío y el mínimo deseo o excitación hacia la idea de cualquier cosa, buena o mala, que pasase mañana. De esa experiencia tan difícil solo quedaron diagnósticos con los que tendré que vivir y un dolor crónico cuya causa física aún no es explicable. Además de un sentimiento de soledad y tristeza que terminaron por opacar el panorama.
Porque ahí, pensando qué sería de mi realidad sin mí, de lo mucho que no quería que se acabara, aún así, reinaba en mí la desesperanza, el vacío y el mínimo deseo o excitación hacia la idea de cualquier cosa, buena o mala, que pasase mañana
Este blog es un recorrido hacia el redescubrimiento, hacia la motivación y los sueños perdidos, hacia la posibilidad de encontrar un futuro donde el corazón vuelva a pasar de 50 latidos por minuto a 120, solo con una idea. Bienvenidos todas las ideas y todos los intentos por celebrar el hecho de que a los 33 años uno pueda nacer de nuevo.
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