Desde que recuerdo siempre quise ser mamá. También desde siempre supe que quedar en embarazo no iba a ser una tarea fácil. Entonces cuando quedé en embarazo finalmente, me aferré a esa vida con todo mi corazón.
No fue un embarazo fácil pues mi organismo no le garantizó un desarrollo completo y normal a nuestro bebé. Gran parte de mi embarazo tuve pensamientos encontrados sobre mi capacidad fisiológica y sicológica de ser madre. Siempre he tenido una conducta destructiva y muy crítica conmigo misma. Me decepcioné mucho de ser la causa de un posible sufrimiento fetal en mi bebé. Escenario que ocurrió durante el parto y que convirtió el nacimiento en un momento aterrador para mí, para mi pareja y nuestra familia.
Vivimos un momento lleno de amor porque finalmente ese sueño de ser papás se materializó. Pero al mismo tiempo de intenso miedo ya que la vida de este pequeño ser estuvo en mucho riesgo. Desde que ella nació algo cambió en mi «core». No tuve en mi cabeza ni un minuto para mi recuperación física y mental, no tuve ninguna «cuarentena», ninguna «dieta», NADA. Mi cuerpo y alma se volcaron a sacar adelante a esta pequeña persona. Desafié mi capacidad de curarme, me paré a punto de desmayarme solo por acompañarla en la Unidad de Cuidados Intensivos y más. Pero lo logramos. Superamos los momentos difíciles y volvimos con nuestro milagro a casa.
Posteriormente tuvimos problemas con mi producción de leche. Yo nunca profundicé en el tema porque sentía que mi ser como mamá no estaba relajado y tranquilo. Mas bien, estaba en modo supervivencia y protección. Así que con el dolor en el alma volví a sentir mi incapacidad física para ser madre.
De esto nunca hablé. El primer año de mi hija se me fue intensamente lento y muchas cosas empezaron a cambiar en mí que no identifiqué sino hasta cuando mi hija tenía casi dos años.
Síntomas de mi Depresión Post Parto
- Mareos
- Pesadillas y sueño leve
- Miedo
- Caída del pelo
- Palidez
- Falta de concentración
- Pérdida de peso
- Pérdida del deseo sexual
No tuve nunca ese sentimiento de rechazo frente a mi hija. Pero físicamente sí empecé a sentir los cambios, nunca los hablé con nadie, ni con mi pareja. Me culpaba enormemente de mi falta de deseo sexual y nuevamente lo descargué en críticas frente a mis capacidades corporales. Cuando hablé con el médico, a raíz de unos mareos y malestares, luego de escucharme y hacer análisis me dió el diagnóstico. DEPRESIÓN POST PARTO.
Para mí un balde de agua helada. La solución evidente fue medicarme. Yo no me sentí muy bien con el proceso y las pastillas que me recetó me generaron efectos secundarios como la despersonalización. Así que hablé con él y suspendí mi tratamiento.
Entonces, ¿Qué hice para sentirme mejor?
- Inicié una rutina de ejercicio. Tiempo para mí y para darle más amor a mi cuerpo. Cosa que como pueden ver fue uno de los principales problemas.
- Cuidé mi alimentación para incluir más vitaminas y alimentos que mejoraran mi serotonina.
- Traté de dormir más. Este sigue siendo difícil pero trato de dormir al menos 7 horas diarias.
- Me di espacios de reconexión con mi pareja FUERA de mi hija. En esto todavía estamos trabajando, pero poco a poco se ha establecido una rutina de disfrute.
- Le di espacios a las amigas. Sobretodo a las madres. El grupo de apoyo es fundamental para superar ideas tontas sobre la maternidad y entender que TODAS nos enfrentamos a los mismos problemas.
Ha pasado poco más de un año desde mi diagnóstico y aún la batallo. Me hace mucha falta mi ser como mujer de antes de quedar en embarazo. A ella la perdí y sigo con la búsqueda. No quiero perderme entre responsabilidades y olvidarme de que mi primer amor tengo que ser yo misma. Si estás sintiendo algún cambio como los míos te recomiendo hablarlo y consultarlo. La Depresión Post Parto es diferente en todas las mujeres pero se puede superar. Ánimo, tú también eres una excelente mamá tal y como eres.
